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La ciudad que me habita
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La ciudad que me habita

La ciudad que me habita

Pages:134


Leer a Magali García Ramis es siempre una experiencia grata y refrescante. Pero a través de las páginas de La ciudad que me habita tenemos ocasión de gozar de la doble vocación de periodista y narradora de esta escritora. La mayoría de las crónicas que componen este volumen contienen una buena dosis de crítica social que sale a flote a pesar del delicioso humorismo que la acompaña. Estas letras denuncian injusticias, sí; pero también ponderan en por qué los cerebros se van y el corazón se queda, soborean la manteca que nos une como seña de identidad y siguen el rastro de los que viven la ciudad que nos habita y nos conmueve.

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Leer a Magali García Ramis es siempre una experiencia grata y refrescante. Pero a través de las páginas de La ciudad que me habita tenemos ocasión de gozar de la doble vocación de periodista y narradora de esta escritora. La mayoría de las crónicas que componen este volumen contienen una buena dosis de crítica social que sale a flote a pesar del delicioso humorismo que la acompaña. Estas letras denuncian injusticias, sí; pero también ponderan en por qué los cerebros se van y el corazón se queda, soborean la manteca que nos une como seña de identidad y siguen el rastro de los que viven la ciudad que nos habita y nos conmueve.

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Leer a Magali García Ramis es siempre una experiencia grata y refrescante. Pero a través de las páginas de La ciudad que me habita tenemos ocasión de gozar de la doble vocación de periodista y narradora de esta escritora. La mayoría de las crónicas que componen este volumen contienen una buena dosis de crítica social que sale a flote a pesar del delicioso humorismo que la acompaña. Estas letras denuncian injusticias, sí; pero también ponderan en por qué los cerebros se van y el corazón se queda, soborean la manteca que nos une como seña de identidad y siguen el rastro de los que viven la ciudad que nos habita y nos conmueve.